miércoles, enero 31, 2007

Ronaldo

Que Ronaldo es un juerguista de categoría no lo duda nadie. Desde su llegada al Realísimo la vida social del vestuario se multiplicó a ritmo Gremlin y el contacto de la plantilla con putones de relumbrón empezó a ser más habitual que los masajes musculares (ejem). Sus famosas fiestas de sociedad y su conocida pulsión gastronómica alimentó el mito del gordo putero y su fama de supernueve, ganada en el puente Barcelona-Brasil a base de golazos únicos, acabó tan truncada como su maltrecha rodilla interista. Que a aquel espigado brasileiro que despuntó en un perplejo PSV en la década de los 90 se le haya pasado a llamar "El gordo" tiene muchas explicaciones. A mí no es que me sorprenda demasiado porque la samba nunca casó bien con el dinero, y si a la mezcla le añades un asador donostiarra el resultado puede ser una transformación que no supera ni Jeff Goldblum. Capellos y capullos aparte, la carrera de Ronnie ha sido una pendiente abajo que a pocos gusta y muchos anunciaron.
Dicho todo esto, yo debo añadir que aún confío en Ronaldo. Nunca me cayo demasiado bien, tal vez por su tono pasota y poco comprometido, tal vez por sus "traiciones", tal vez porque el césped del Camp Nou nunca superó su ausencia, pero la verdad es que no creo que un tío que es capaz de superar una lesión del calibre de la que sufrió en las filas del Internazionale se vaya a hundir ahora porque un italiano desfasado le retire a destiempo. Cuando su rodilla quebró fueron muchos los que dijeron que nunca volvería, que estaba acabado, y él sacó la lengua con impertinencia y regresó cargadito de goles a la máxima categoria. Espero que le vayan bien las cosas en Milán. Y si no, siempre nos quedará Compostela. Puto gordo...

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martes, enero 30, 2007

Golden Boy

Hace un tiempo, en uno de esos mercadillos cutres que aquí en Barcelona llamamos Salón del Cómic, me encontré con un puesto de Selecta Visión que ofrecía un porrón de dvds de manga a precio de saldo. Me llevé una peli de Lupin, otra de Street Fighter y otra por recomendación de mi novia que llevaba por título Golden Boy. Dejando a un lado la penosa calidad de la edición (por cinco eurillos tampoco nos vamos a poner tontos), esta última resultó ser un acierto total (puta suerte, claro). El caso es que después de ver el primer capítulo me dí cuenta de que hacía mucho tiempo que no me reía a carcajadas con un anime (la última fué con Bobobōbo Bōbobo), y eso es decir mucho.

Golden Boy es un manga de Tatsuya Egawa que se viene publicando en el Shonen Jump desde 1992 y que debido a su éxito acabó saltando a la pantalla en 1995. El argumento es una puta locura (como a mí me gustan) que explica la historia de Kintaro Oe, un estudiante de derecho de 25 años que deja la carrera porque ya ha aprendido todo lo que la universidad puede enseñarle (?), así que el tío se agarra su bicicleta y se va mundo a través a aprender lo que le echen. Los episodios suelen ir más o menos de los diferentes trabajos a los que se dedica Kintaro y cómo este siempre demuestra sus impresionantes dotes intelectuales y su categoria humana a pesar de acabar despedido tras meterse en mil y una situaciones comprometidas (muchas de ellas con carga sexual).
Os aseguro que la serie es de partirse la caja pero a base de bien. Si mi chica no me llega a insistir en que la comprara habría pasado olímpicamente y me la habría perdido, y ahora no hago más que desear que publiquen los diez tomos que componen el cómic original en España (si es que no lo están ya). Y yo que detestaba el manga. Después de descubrir Death Note, Gantz, Vagabond o Bobobōbo Bōbobo más me vale callarme la boquita... Chsst!

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lunes, enero 29, 2007

The Walking Dead

En Kentucky, el oficial Rick Grimes y su compañero Shane mantienen un tiroteo en la carretera con un sospechoso. Cuando Grimes intenta buscar cobertura recibe un disparo fatal en el hombro. La próxima vez que abra los ojos lo hará meses después en una cama de hospital. Tras recuperar la conciencia descubrirá que el mundo está ahora habitado por muertos que caminan, ya nada volverá a ser igual. Este es el punto de partida de The Walking Dead, un cómic de Robert Kirkman y Tony Moore, que nos devuelve ese olvidado género de Zombies que tanta fama tuvo en otra época gracias al maestro Romero.
El cómic de Kirkman está muy cercano al planteamiento de El Amanecer de los Muertos en cuanto al desarrollo de personajes y lo mucho que cuida la personalidad de cada uno de ellos. Sin embargo, los zombies que tan bien retrata Moore son mucho más clásicos que los que se pueden ver en la genial película de Zack Snyder. La historia que nos cuenta Kirkman no piensa únicamente en la acción, sino que apuesta por contar una historia interesante y creíble que nos haga disfrutar con algo más que con la casquería gratuita, y eso es una novedad dentro de un género que no suele caracterizarse por sus guiones.
Robert Kirkman sonará a los más freakies por su trabajo en Image, donde hizo cosas notables, como una fántastica miniserie de Super Patriot, un personaje con reminiscencias a cierto personaje Marvel, y en especial por su serie Invincible, que ha generado grandes críticas y ha llevado a la Paramount a comprar sus derechos de cara a una más que posible adaptación cinematográfica. Tony Moore es más desconocido y sus trabajos más importantes han sido series como Battle Pope o la más reciente The Exterminators en la serie Vértigo de DC Cómics. Ha estado nominado en dos ocasiones a los premios Eisner, y aunque no ha llegado a ganar ninguno su calidad está fuera de toda duda. A partir del número siete americano lo releva en el puesto Charlie Adlard, con un estilo más cercano a Matt Wagner, y los resultados siguen siendo excelentes. Adlard es aún más desconido que Moore, pero habrá quien recuerde sus lápices para Judge Dredd o Hellblazer. Como digo, el relevo es acertado y, aunque prefiero al bueno de Moore, el dibujo de Adlard sigue siendo excelente y muy ajustado a los guiones de Kirkman.

No me extrañaría que alguna productora llevara las desventuras de Rick Grimes a la gran pantalla. Desde luego sería difícil hacer una mala película con tan buen material pero, como diría el maestro Vader, no subestimeis el poder del lado oscuro...

Leédlo, os va a encantar.

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martes, enero 23, 2007

Gears Of War

Puntos de placer en el culo aparte, cabe reconocer que el siglo equis equis i, o lo que es lo mismo twenty one, nace con el tatuaje impreso de maricona recalcitrante. Hoy que los metrosexuales pueblan las aceras con el pasito simpático de aquél al que se le añora el sobaco, hoy que la sexualidad extrema de la feminista de trinchera ha digievolucionado a microseno camionero, hoy mi escroto llora, compañeros (/as, lo sé). Entre tanta ambigüedad genital mi corazón se vuelve gitano por ná, que diría Di Bari. Y en ésas estábamos cuando me reencuentro con nuestra infancia más recóndita y hermosa, en la que soñábamos con volar enfundados en licra azul, recorrer planetas remotos a bordo de una reluciente aeronave futurista, reventar cabezas con una escopeta de cañones recortados o barrer una selva de sudamérica con una Gatling mascando tabaco. Gears Of War ha llegado a las tiendas, lectores míos, y con él se me ha devuelto una porción de regocijo subnormal que ya creía perdida. Y es que toda esa lectura adulta con la que he cerrado sesión estos últimos años, las páginas de Kafka que han marcado las últimas horas del día, esa almohada impregnada de Pérez-Reverte o Matheson, todo eso casi me aniquila el babeo ametrallador con el que me planté en la adolescencia. Ese acribillamiento implacable de Clarence Boddicker y compañía con que desperté del letargo de la corrección política allá a mis once añitos en el Cine Picarol, aquel terrorista ruso al que Chuk Norris hacía saltar por los aires con un puto Stinger en un pasillo (!) que inauguró el vocablo "wual-la!" en mi vocabulario freak o aquel pobre jamaicano de ojos claros con el que Steven Seagal reventaba una mesa de cristal poco después de quebrarle los brazos a pelo son desde luego fechas egregias en mi calendario difícilmente superables sin sexo de por medio. Gears Of War ha traído todo eso y más de vuelta a los hogares de medio mundo. No es posible definir con palabras la sensación de volar un tarro alienígena con un fusil de francotirador o el cosquilleo vertebral que acompaña al desmembramiento por sierra cuerpo a cuerpo sin quedarse corto en epítetos. El juego de EPIC nos sitúa en un futuro inventado en el que la raza humana ha destruido la tierra explotando todos sus recursos y una raza desconocida que habitaba el subsuelo del planeta, los Locust, ha emergido con ánimos muy poco amigables y armada hasta las cejas. La jugabilidad no está demasiado cercana al Tetris ni al Brain Training, más bien estaría enfocada básicamente a masacrar antes de que te masacren, y por Dios que de masacre el juego va servido. Cráneos que estallan, cuerpos que se abren en canal al recibir un impacto directo y monstruos enormes que atraviesan la pared para después hacer casquería gratuita con algún pobre marine despistado y otras cosas preciosas hacen de Gears Of War uno de los mejores juegos dentro de un género tan trillado como es el FPS que pueden encontrarse hoy en día, sino el mejor. El apartado gráfico es sublime, una auténtica pasada que se torna religiosa al combinarse con una HDTV, entonces el juego ya trasciende todo lo conocido y te transporta al orgasmo constante. Podría decir muchas más cosas a cerca de GOW, pero lo resumiré en una expresión inglesa que se utiliza a menudo en las páginas especializadas de internet: Instant classic, señores, Instant Classic.

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lunes, enero 22, 2007

Playstation 3

Menudo show se traen los de Sony con su Playstation 3 (plaiesteishonzri para los más cool) y sus intermitentes fechas de lanzamiento. Ahora sale en noviembre, más tarde en Christmas, ahora en marzo veintitrés y mañana vaya usté y pregunte al vecino. El caso es que mientras los chicos de Kutaragi San se estrujan los sesos buscando explicaciones metafísicas a tanto cachondeo en blu-ray, esa buena gente que es Nintendo y el señor Bill Puertas con su 360 van haciendo caminito entre sonrisillas y miradas de complicidad. La "blanquita" de Microsoft (que ya tengo), como ya se le conoce en los foros más friquis lleva ya la friolera de 10.4 millonacos vendidas in the world, lo que la situa en una posición mucho más ventajosa de lo que se había pensado en un primer momento, mientras que la inefable Wii de Miyamoto & Co. (que ya tengo) se ha convertido sin quererlo en el juguete más codiciado desde Turboman. Y en éstas se las ve ese supertrasto atómico que es la Playstation 3 (plaiesteishonzri para los más cool) intentado explicar al mundo porqué su mando perfecto ya no vibra (tsk) o porqué los juegos que ahora se muestran se parecen tan poco a los vídeos hiperrealistas que enseñaban orgullosos en las convenciones. Preguntas, preguntas... Y llega ya el gran día. Supuestamente el próximo veintitrés de marzo se pone a la venta en el viejo continente la máquina de Sony (que no tengo) para regocijo de todos los sonyers vampíricos que rondan los centros comerciales y las tiendas especializadas aguardando con férrea determinación la llegada del mesías. No me cabe ninguna duda de que venderá como rosquillas. Los europeos somos así, consumistas y avariciosos, y por muchos años, diría el poeta. A un servidor le gustaría comprar una, por supuesto, que ya caí hace tiempo en ese consumismo compulsivo que relato y en él retozo como un cerdo orgiástico, pero su precio prohibitivo me hace retroceder como un relicario a Vlad Tepes. Y es que 630 euracos todos juntos son muchos euracos. Mejor una 360 que pagar 630 dirá algún gracioso. Y lo suscribo, pardiez, que luego querré jugar y para eso hacen falta juegos, claro. Pues súmele usté unos 140 euracos todos juntos más, que es lo que valen dos juegos, para que la broma te salga más cara que la claúsula de Beckham. Si yo fuera rico, tralarala tralalá y siga usted cantando que a mí me da la risa. Y bonita es, la muy maldita, toda ella negro brillante, casi espacial, etérea me atrevería a decir en un arrebato lírico, pero cara. Cara carísima. Una Playstation 3 (plaiesteishonzri para los más cool) te sale a unos 700 euros mínimo, más pijaditas, que no lo son tanto. Quién no quiere un segundo mando? O un buen cable por componentes para enchufarla a tu HDTV? O más juegos?
Se me nota tanto que la quiero/quería? JODER! JODER! JODER!

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jueves, enero 04, 2007

Feliz 2007 (again)

Pues el año me ha devuelto. Como una resaca horrorosa y rememorante, entre burbujas de cava y demás gastrobarbaridades me reaparezco como el fénix aquel, pero sin humos. Lamento mi desencuentro, y mucho más el vuestro pero mi característica pereza es demasiado característica. En fin, que me regreso con nuevas ganas, con el mínimo ánimo del exhabrupto para regalaros otra vez más con mis perplejidades y mis miserias. No prometo regularidad ni atenciones diarias que nunca existirán, pero sí procuraré mantener esto en movimiento, aunque sólo sea por la inercia del que va cuesta abajo. Tutto bene por aquí, sin lamentos estúpidos por el consumismo de las fiestas y la hipocresía eterna del regalo. Todo lo contrario. Me encantan los regalos. Me encanta el consumismo. Soy europeo, que quereis que os diga... Feliz año.

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